En la comarca pacense de La Serena se encuentra esta población que surgió a partir de la vieja Venta del Buey, donde, desde tiempos remotos, convergían varios itinerarios, siendo siempre un enclave de gran valor estratégico. Sus épocas de mayor esplendor las vivió en los siglos XVI y XIX. En esta segunda etapa, experimentó una expansión económica motivada por la creación de una infraestructura comercial que surtía a la comarca. Entonces, su casco urbano sufrió un importante crecimiento y en 1936 llegó a alcanzar los 13.600 habitantes, población que mantuvo hasta los años setenta, cuando vivió la “fuga” de la gente a la ciudad. Hoy hay censados 6.521 vecinos.
El núcleo histórico lo conforman las calles próximas a la plaza de la Fuente (1) y la de España (2), donde se levantó la parroquia de Nuestra Señora de la Armentera (3) y el Ayuntamiento, un bonito edificio modernista. Así, se aprecia un claro estilo urbanístico radial, partiendo de las plazas las principales calles, como la de la Cruz (4) –también llamada avenida Nuestra Señora de Belén–, flanqueada por viviendas que guardan la tipología arquitectónica: fachada encalada y teja roja.
Además de la iglesia del siglo XVI, Cabeza del Buey conserva otros tesoros patrimoniales como el Convento de las Concepcionistas Franciscanas, junto a la plaza de la Fuente, del XVI, o el Santuario de Belén, declarado Bien de Interés Cultural y en el que se acaban de restaurar las pinturas.
Aunque el número de habitantes ha descendido, vemos que la superficie construida ha crecido. José Antonio Muñoz, secretario del Consistorio, nos lo explicaba claramente: “antes podían llegar a vivir dos o tres familias en la misma casa y hoy no”.