Ayer y Hoy
Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
Limitando con las provincias de Ávila y Cáceres, al sur de Salamanca, se encuentra esta privilegia población, situada en el corazón de la sierra del mismo nombre, declarada Reserva de la Biosfera. Pero además de su entorno natural, Béjar es afortunada por la belleza de su casco viejo y por los diversos testimonios que de su pasado aún conserva: algunos paños de la muralla (1) y alguna puerta –las de El Pico y San Pedro–, el Palacio de los Zúñiga –declarado Bien de Interés Cultural–, el de los duques de Béjar (2), la judería, el jardín de El Bosque –también B.I.C–, las iglesias de el Salvador (3), Santa María la Mayor (4) y San Juan Bautista, el convento de San Francisco…
Este es el legado que se conserva de épocas ya lejanas, cuando Béjar era ciudad comercial e industrial, por ser paso de cañadas trashumantes y por la importancia que cobró la producción textil pañera. El paso de los siglos fue minando estos tesoros –en algunos casos reutilizando sus piedras para otras edificaciones–, aunque también se han llevado a cabo restauraciones y rehabilitaciones que han conseguido recuperar, en parte, el lustre de antaño. Por ejemplo, el Convento de San Francisco, recientemente reconstruido casi en su totalidad, o la Puerta de Ávila, que ha recobrado su bello aspecto. Además, el pasado año se llevó a cabo la restauración de la zona histórica –su estado de conservación estaba declarado como regular– dentro del Plan Especial de Conjuntos Históricos financiado por la Diputación de Salamanca.
Hoy Béjar es un lugar que encanta a los turistas, dado su potencial natural y monumental. Por eso no es extraño observar cómo en treinta años la ciudad ha crecido, sólo hay que fijarse en los alrededores de la iglesia de los Pinos (5).