Esta población toledana celebra, desde 1700, La Encamisada para purificar las almas con antorchas, hogueras y estandarte. Un grupo de jinetes con ropas militares, los encamisados, van por las calles reverenciando a la Virgen de la Salud, acompañados de los lacayos y el tamborilero, que abre la comitiva. En la plaza, donde se ha encendido previamente la Candela, todos dan vueltas a su alrededor, tras lo que el recorrido continúa hacia el cementerio y la ermita, para acabar en la iglesia, rezando a la Virgen y vitoreando a los encamisados