A principios de mayo, esta ciudad del noroeste de la Región de Murcia se viste de gala para participar en unos festejos reconocidos como de Interés Turístico Internacional. Durante cinco días, tradición, fuerza y color se combinan para rememorar la milagrosa aparición de la Cruz en el siglo XIII. Algo que se hace con actos como los desfiles de Moros y Cristianos, y las carreras de los singulares Caballos del Vino –ver T.R. nº 91–.