Cierto es que muchos de los que vivimos en la capital de España reducimos nuestra región a la gran urbe y una serie de poblaciones de alrededor que actúan de ciudades dormitorios. No somos conscientes de que a media hora se nos descubre todo un mundo que nada tiene que ver con las prisas, los edificios altos, los ruidos, los grandes centros comerciales, las autovías y la contaminación. Arroyos, encinares, ríos, montañas, castillos, pequeños hornos de pan y vecinos de tranquila y larga vida casi conviven cada día con nosotros.
El turismo rural en la Comunidad de Madrid es un trozo muy pequeñito del pastel que este sector representa en la región, donde se “practica” más el de congresos, el cultural, el de compras... Y los datos, según el INE –Instituto Nacional de Estadística– son de una claridad meridiana al respecto: de los 9.190.354 viajeros que nos visitaron en 2008, sólo 115.020 –poco más del 1%– se alojaron en alguno de los 202 alojamientos de turismo rural abiertos en la comunidad autónoma –eso sí, respecto a otros años supone una subida de cerca de un 20%-. Ah, y otro apunte: los que más nos visitan son andaluces, castellano-leoneses y castellano-manchegos.
Visto y comprobado que patrimonio cultural y natural tenemos, el gobierno regional no lo quiere descuidarlo y ya anunció en el pasado Fitur que, a lo largo de este año, pondrá en marcha un plan destinado a mejorar la calidad y la competitividad de las infraestructuras del mundo rural madrileño, favoreciendo la promoción de esos recursos, así como la gastronomía y las actividades de ocio.
Y mientras unos hemos decidido quedarnos aquí y emplear nuestras vacaciones de Semana Santa en descubrir lo que nos queda más cerca –que bien puede ser el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares–, otros estarán disfrutando de pueblos de abolengo, como el sevillano Osuna, los habrá que decidirán recorrer a pie o en bici la provincia de Girona, algunos se calzarán las botas para caminar por la Sierra de Gredos... Incluso habrá otros que viajarán hasta nuestro vecino Portugal en busca de unas vacaciones acuáticas en el embalse de Alqueva.
Sea cual sea la elección, disfruten de la Semana Santa, que se lo merecen.
Mila Fernández