Son muchos los temas que podríamos abordar a la hora de hacer balance de este caluroso verano de 2009: trágicos incendios, víctimas de encierros populares, accidentes y multas, crisis del sector turístico… Da un poco de pereza –por aquello de que acabamos de deshacer las maletas– concluir el periodo estival analizando y recreándonos en las malas noticias.
Así que me van a permitir que tire de calendario y me remita al mes de enero, cuando nuestro colaborador en tierras catalanas, Joaquim Miquel Pijals, me hizo llegar un artículo aparecido en elRipolles.info, diario digital comarcal, que se hacía eco de la convocatoria de una cencerrada contra el mobbing rural sufrido en la Vall de Camprodon, en el Pirineo de Girona.
Finalmente, ese mismo sábado, 110 personas –la mayor parte jóvenes de la comarca– participaron en esa concentración bajo la proclama de “un pueblo no es un paraíso hecho a la medida para el veraneo”. El motivo que desencadenó la “revuelta”: las quejas por parte de los turistas que no podían dormir por culpa del sonido de los cencerros de las yeguas de un vecino, que se vio obligado a encintarlos para que no molestaran a estos “delicados” urbanitas… Les prometo que no es una broma –pueden consultarlo en Internet– y que no es la primera vez que escuchamos un tipo de despropósito como este. Ya lo dice el refrán: “De fuera vendrán que de casa me echarán”.
En fin, que sin ninguna intención de hacer cambiar la rutina de su vecinos, este número les invitamos a que conozcan uno de esos bellos pueblos medievales de nuestro país que aún resisten el paso del tiempo: Besalú –Girona–, que nos invita rememorar su época de esplendor, durante el primer fin de semana de septiembre, cuando se celebra su Fiesta Medieval. Sin tampoco querer hacernos notar mucho para no asustar a las numerosas aves que por allí se dejan ver, también hemos decidido pasear por la Reserva Natural de Castronuño, ese ecosistema acuático que nos aparece, de repente, en medio de la llanura vallisoletana…
Y sin que apenas se noten nuestros pasos ni las paladas de nuestra piragua, les animamos a que aprovechen lo que queda del buen tiempo y se animen a caminar por el valle del Jerte –Cáceres– o a navegar en la tranquilas aguas del embalse de Entrepeñas –Guadalajara–. Y si pueden, pongan rumbo a Gante y concédanse el capricho de pegarle un mordisco a esa bella ciudad belga.
¡Hasta el próximo mes!